Desde el torno hasta el dibujo del azulejo, sentirás la arcilla obedecer y resistir. Un maestro te guiará en tiempos, agua y presión. Ver tu taza esmaltada salir del horno, lista para desayunos lentos, será un recuerdo útil, bello y profundamente tuyo.
Aprenderás a soplar acompañando el tubo con respiración constante, leyendo señales del equipo y del color incandescente. La coordinación enseña humildad y alegría. Saldrás con un pequeño cuenco imperfecto y perfecto a la vez, símbolo de paciencia madura, humor propio y respeto por el oficio.
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